
Mapa de Alemania antes de la unificación
Entrada de Bismarck como Primer Ministro
Cuando Wilhelm I subió al trono en 1860, existía un Parlamento prusiano, compuesto por la Cámara baja o de Diputados, era elegida del Tercer Estado, pero favorecía a los más ricos y tenía el poder de veto sobre el presupuesto. La Cámara de Lords (Herrenhaus) estaba domidada por los Junkers , y tenía el poder de veto sobre la legislación, prerrogativa que jamás dejaron de ejercer para favorecer a la nobleza. Pero era el Rey que tenía la última palabra. Él era quien llamaba al parlamento, lo disolvía y hacía edictos cuando no había parlamento. Durante los primeros años del reinado de Wilhelm I, sus actividades se centraron en reformar al ejercito; esas reformas lo llevaron a entrar en conflicto con el parlamento prusiano, conocida como la Crisis Constitucional de 1862. El objetivo de Wilhelm era reducir al máximo la Guardia Nacional (Landwehr), incremtar el ejercito regular y hacer que el servicio militar obligatorio durara tres años en vez de dos. Semejante propuesta no sólo era increíblemente costosa, sino que al reducir la Guardia Nacional les quitaba la participación militar a las clases medias y daba el control absoluto a la nobleza. Durante esta crisis fue cuando el Conde Otto Eduard Leopold von Bismarck logró obtener el puesto de Primer Ministro.

El rey Wilhelm I
La crisis constitucional de 1862, fue muy importante, pues le dio a Bismarck la oportunidad de flexionar sus músculos para poder someter a su mandato al parlamento, a los liberales, la opinión pública y a la sociedad.

Guerra con Dinamarca
Para 1864, Bismarck había orquestado una constante campaña de opresión para poder establecer sus muy deseadas medidas dictatoriales y con el conflicto que estallo en ese año sobre los ducados de Schleswig y Holstein, vio su oportunidad de comenzar el agrandamiento de Prusia, pero bajos sus propios términos que no incluían a la Conferencia Alemana. Bismarck en su discurso inaugural al parlamento, anunció cual sería el nuevo credo de Prusia en su política exterior: hierro y sangre.
El asunto de los ducados de Schleswig (mitad alemán y mitad danés) y Holstein (casi completamente alemán) comenzó en 1848. Ambos ducados eran propiedad personal del Rey de Dinamarca e incongruentemente, Holstein pertenecía a la Confederación Alemana, pero Schleswig no. En 1848, el Rey Frederick VII de Dinamarca anunció que su país iba anexar a Schleswig; los habitantes de este ducado de inmediato se revelaron, estableciendo un gobierno provisional junto con Holstein. Los pobladores de ambos ducados deseaban ser gobernados por el Duque Augustenburg, quien de inmediato se dirigió a Prusia en busca de apoyo. El ejercito prusiano entró en ambos ducados, estableció un gobierno para el Duque Augustenburg e incluyó a Holstein en la Confederación Alemana. Sin embargo ante la presión de Inglaterra y Rusia, quienes sospechaban intenciones de expansión de parte de los prusianos, Prusia firmó un armisticio con Dinamarca. En 1852 se firmaron los términos en que el asunto debía de terminar: los dos ducados serían del rey de Dinamarca con derechos hereditarios, pero a condición de que no intentara anexarlos a Dinamarca, por otro lado Frederick VII le compró todas las propiedades que poseía, el muy empobrecido y abandonado Duque Augustenburg, quien a su vez tuvo que renunciar, en su nombre y en el de todos sus herederos, a todo derecho que tuviese sobre los ducados.
Este tratado duró una década, hasta que el parlamento danés ratificara una nueva constitución, la cual incluía a Schleswig en el reino de Dinamarca, antes de ser firmada, el viejo rey murió y subió al trono Christian IX. Christian de Schleswig -Holstein-Sonderburg-Glücksburg, era esposo de la prima hermana de Frederick VII, quien no tenía una descendencia directa; así en el mismo tratado de Londres de 1852 fue donde se establecieron las condiciones de los ducados de Schleswig y Holstein, también se estableció que Christian sería el próximo rey. Esto dejó al nuevo rey en una situación sin remedio, pues si firmaba la nueva constitución estaba violando el mismo tratado que lo hizo rey, por otro lado si no lo firmaba estaba negando la voluntad de su pueblo. Contra la espada y la pared, terminó por firmar la constitución tres días después de haber subido al trono.
De inmediato se dejaron venir las diferentes reacciones, comenzando con el Duque Friedrich Schleswig -Holstein- Sonderburg- Augustembur, el hijo del Duque de Augustembur, quien se declaró duque de Schleswig y Holstein y estableció un gobierno alternativo. La mayor parte de los estados más pequeños alemanes, apoyaron de corazón al Duque Friedrich, Wilhelm declaró que su reclamo era legal, pues su padre no tenía la autoridad de renunciar a los derechos del hijo, ya que este último era mayor de edad en esos tiempos, declaración que los habitantes de Schleswig y Holstein apoyaron con mucho entusiasmo. Bismarck, por su lado, tenían un plan bien definido, que incluía arrebatar los ducados de Schleswig y Holstein del control de Dinamarca, pero no para darselos al Duque Friedrich, sino para anexarlos a Prusia.
Rápidamente Bismarck decidió que la cuestión de los ducados sería determinado en el campo de batalla. Bismarck era un maestro en equilibrar las fuerzas que lo rodeaban, manteniendo fuera a enemigos potenciales haciendo declaraciones que sonaban como promesas solemnes de entregar aquello que más deseaban. Bismarck era totalmente pragmático y sin ningún remordimiento cambiaba de alianzas según le conviniera a sus intereses (centrados en el agrandamiento de Prusia); para Bismarck no existía lo bueno y lo malo, sólo la fidelidad a la patria. Comenzó por fingir públicamente un apoyo total por el Duque Friedrich, invitando a Austria a unírseles en la demanda de que Dinamarca obedeciera el tratado de Londres. Esta estratagema - que consistía en la intervención de Prusia dentro del Tratado de Londres y alistar a Austria como aliado- logró que las otras potencias europeas no intervinieran con los designios de Prusia. Pero sólo había dos posibles frenos para los planes de Bismarck: Inglaterra y Rusia.
Inglaterra se había mostrado firmemente del lado de los daneses, llegando a amenazar a Bismarck que si trataba algo chueco iban a intervenir militarmente del lado de Dinamarca. Sin embargo Bismarck sabía muy bien que a pesar de los ladridos, Inglaterra no iba a entrar en guerra por Dinamarca: los ingleses eran más pragmáticos y el Primer Ministro de Prusia lo sabía muy bien. A Francia la mantuvo neutral fingiendo que apoyaban los planes expansionistas de Napoleón III. Rusia era más fácil, pues el Zar Alexander II quería que Bismarck permaneciera en su puesta, ya que apoyaba todas las medidas conservadoras, y la mejor forma de lograrlo era facilitarle una verdadera victoria al Primer Ministro de Prusia.
El 16 de Enero 1864, Prusia y Austria emitieron un ultimátum a Dinamarca, en donde exigían el cumplimiento del Tratado de Londres. Los daneses hicieron caso omiso del ultimátum, aportándole a Bismarck la excusa que necesitaba para ocupar militarmente los ducados de Schleswig y Holstein. Tres días después, un ejercito Austro-Prusiano entró a Holstein y en dos semanas en Schleswig. Desde un principio quedó claro que el ejercito danés no estaba al nivel del prusiano, pues desde que comenzó el enfrentamiento armado, Dinamarca estaba en constante retirada, hasta que llegarón al fuerte de Düppel, el último baluarte danés. El 18 de abril 1864 Düppel fue tomado por las fuerzas prusianas, ahora sólo restaba lograr la anexión de ambos ducados, por las vías diplomáticas.
En Mayo 1864 se reunió una conferencia internacional en Londres, en donde se decidiría qué hacer con los ducados; ahí Austria y Prusia sorprendieron a todos los diplomáticos cuando declararon que exigían la total separación de los ducados Schleswig y Holstein de Dinamarca, para que estos se convirtieran en un solo Estado, gobernados por Duque Friedrich Augustemburg. Ante semejante demanda, no les quedó más remedio a los miembros de la conferencia, que delimitar claramente la separación entre Schleswig-Holstein y Dinamarca. Esta tarea hubiese sido muy fácil de realizar, excepto que Bismarck no quería que terminaran las hostilidades, pues sólo por medio de su gran ejercito prusiano iba a ser posible anexar esos ducados. Así Prusia propuso unos limites que tomaban parte de la misma Dinamarca, situación que los ingleses no querían permitir; por su lado los daneses habían sido convencidos erróneamente por Bismarck, de que si no se hacía lo que Inglaterra proponía, esta vez sí entraría a la guerra. Al final la Conferencia de Londres se disolvió a finales de junio, sin que se hubiese logrado nada, y una semana después el ejercito prusiano estaba entrando a Dinamarca, aplastando a los daneses hasta dejarlos de rodillas. A principios de julio, la guerra de Schleswig-Holstein había llegado a su fin. Los daneses demandaron paz y se formó una conferencia en Viena, la cual no incluyó ni a Inglaterra, ni a Francia, ni a Rusia.
Las negociaciones terminaron a finales de Octubre 1864, el Rey Christian IX de Dinamarca firmó un acuerdo de paz, en donde cedió todos sus derechos sobre los ducados al Rey de Prusia y al Emperador de Austria, además se comprometió a pagar una fuerte suma por indemnización. Austria comenzó a presionar para que los ducados fueran entregados al Duque Friedrich Augustemburg, pero de pronto Bismarck se negó, argumantando que había que moverse con más calma. A estas alturas Bismarck había logrado la primera parte de su plan expansionista, pero para lograr anexar los ducados de Schleswig y Holstein a Prusia, tenía que eliminar la influencia de Austria sobre estos últimos; la única manera de lograrlo era por medio de otra guerra.
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Manuel Montoya estudió neuropsicología en la facultad y en el Instituto de Biomédicas de la UNAM. Trabajó en Compaq de México como diseñador de software, tiene diez años de experiencia en Java, PHP y SQL. Le interesan muchas cosas (una de ellas la historia) y neciamente le da por escribir sobre todas ellas. Actualmente trabaja en Chipotle Software, desarrollando Karamelo, una herramienta de e-Learning. Le gusta escribir a la WindowMaker y emacs son su escritorio y editor favoritos.
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